Blackwater

     On Sept. 16, 2007, a convoy of Blackwater contractors guarding State Department employees entered a crowded square near the Mansour district in Baghdad, Iraq. But versions of what caused the ensuing bloodshed diverge. Employees from the firm claim they were attacked by gunmen and responded within the rules of engagement, fighting their way out of the square after one of their vehicles was disabled. Iraqi police and witnesses instead report that the contractors opened fire first, shooting at a small car driven by a couple with their child that did not get out of the convoy’s way as traffic slowed. At some point in the 20-minute gunfight, Iraqi police and army forces stationed in watchtowers above the square also began firing. Other Iraqi security forces and Blackwater quick-reaction forces soon reportedly joined the battle. There are also reports that one Blackwater employee may even have pointed his weapon at his fellow contractors, in an effort to get them to cease firing.

Since then, the Iraqi and U.S. governments have launched separate investigations, likely ensuring that the differing versions of the story will never meet. The only thing agreed upon is the consequences: After a reported 20 Iraqi civilians were killed, including the couple and their child, who was subsequently burned to the mother’s body after the car caught fire, the Iraqi government and populace exploded with anger.

Iraqi Prime Minister Nouri al-Maliki called the killings a crime, announcing that his government was pulling Blackwater’s license to operate in Iraq and would prosecute any foreign contractors found to have been involved in the killings. But there were two problems: Despite its mission of guarding U.S. officials in Iraq, Blackwater had no license with the Iraqi government. Secondly, the murky legal status of the contractors meant they might be considered exempt from Iraqi law because of a mandate left over from the Coalition Provisional Authority, the U.S. governing authority in Iraq that was dissolved more than two years prior.

Blackwater guards found guilty in 2007 Iraq massacre

Blackwater guards protecting diplomat

The Blackwater mess has roiled Capitol Hill and shined light on the many questions surrounding the legal status, management, oversight and accountability of the private military force in Iraq, which numbers more than 160,000 — at least as many as the total number of uniformed American forces there. The debate will heat up again Tuesday with hearings by the House Oversight and Government Reform Committee led by Democratic Rep. Henry Waxman of California. The problem is, some of the most critical questions may yet go unasked.

I’ve done a decade’s worth of research and writing on the military’s use of private contractors, including hundreds of interviews and discussions with everyone from employees of private military firms to active and retired soldiers, ranging from four-star generals down to line infantry. I have reported my findings to audiences including the U.S. military, the CIA and the State Department. Although I’ve been approached with multiple offers (as well as varied threats) from those in the private military industry, I am not paid either to lobby for the industry or to attack it, and the findings in this report are my own.

When we evaluate the facts, the use of private military contractors appears to have harmed, rather than helped, the counterinsurgency efforts of the U.S. mission in Iraq, going against our best doctrine and undermining critical efforts of our troops. Even worse, the government can no longer carry out one of its most basic core missions: to fight and win the nation’s wars. Instead, the massive outsourcing of military operations has created a dependency on private firms like Blackwater that has given rise to dangerous vulnerabilities.

On Tuesday, among those testifying on Capitol Hill will be Erik Prince, the chairman and owner of Blackwater, as well as a series of State Department officials who were supposed to have overseen the firm’s activities. We can expect that Prince will wrap himself in the flag, discussing all the vital missions that Blackwater conducts in Iraq, while downplaying the recent killings. State Department officials are likely to say that they had no other option but to use the firm, given their lack of Diplomatic Security forces — conveniently ignoring that the department has chosen to hollow out its Diplomatic Security corps and instead hand over the task to a consortium of private firms led by Blackwater under a multibillion-dollar contract.

Waxman’s committee, which has already been focused on politically connected companies and contracting corruption in Iraq, has disclosed a series of documents in recent days that reveal some dark patterns with Blackwater. The documents appear to show that the firm cut corners that may have contributed to employee deaths, it may have tried to have documents classified in order to cover up corporate failures, and the State Department’s own inspector general may have tried to impede investigations into Blackwater, including threatening to fire any of his inspectors who cooperated with Congress.

Prince will take his shots, and State officials will point to new investigations they are now launching to try to mollify congressional anger. But regardless of whether the Blackwater contractors were justified in the shooting, whether there was proper jurisdiction to ensure accountability, or even whether using firms like Blackwater saves money (the data shows it does not), there is an underlying problem that everyone is ignoring.

Jeremy Scahill: Blackwater

Spanish

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Jesús nunca fundó una Iglesia

   En ningún momento Jesucristo pensó en crear una Iglesia institucional como la que surgiría después. Lo que él hizo fue predicar un mensaje que después sus discípulos interpretaron y pusieron en práctica de muchas maneras. Una de ellas fue la creación de una institución que se llama Iglesia, pero no se puede decir que Cristo crease la Iglesia que conocemos históricamente.

- ¿Qué fue lo que quedó escrito en aquel momento?

Jesucristo no escribió nada. Todo lo que conocemos de él, su palabra, su mensaje, fue escrito por sus discípulos y por gente de su entorno, algunos de generaciones muy posteriores. Hay que tener en cuenta que Jesús murió hacia el año 30, y los escritos más antiguos del Nuevo Testamento son de San Pablo, de los años 50, y la mayoría son incluso posteriores, de los años 70 al 130, en un momento en el que ya se iban creando una serie de instituciones que son las que luego darán lugar a la Iglesia. El mismo San Pablo no conoció a Jesús, únicamente tuvo noticias de su mensaje y de su persona. Sin embargo fue el primero que hace una interpretación del mensaje de Jesús diferente de la que se hacía entonces. Lo que hizo fue convertir la figura de Jesús en un redentor, un salvador, en vez de un reformador y un profeta judío, como era hasta entonces. Interpreta la pasión y muerte de Jesús en clave de religión mistérica y hace de eso el centro de lo que será la nueva religión cristiana. Pero es una interpretación posterior.

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- Popularmente existe la creencia de que Jesús delegó en Pedro y le confió la labor de construir su Iglesia. ¿Se puede afirmar que es así?

Tampoco. No se puede decir que Pedro fuese obispo, porque no existía la figura del obispo en la época en que vivió San Pedro. Ni por lo tanto se puede decir que fuese el primer obispo de Roma. Son interpretaciones posteriores. En algunos evangelios, como el de San Mateo, se ponen en boca de Jesús algunas frases que posteriormente fueron interpretadas, sobre todo por los obispos de Roma, como un mensaje para poner en manos de Pedro la dirección de la Iglesia. Pero ésta es una interpretación que surge un siglo después, y que no aceptan muchas iglesias antiguas y actuales.

- ¿Por qué se convirtió Roma en el centro del poder de la Iglesia católica?

Porque era la capital del Imperio, y porque lo que podría haber sido anteriormente el centro de poder, Jerusalén, fue destruida por los romanos en el año 70, con lo cual dejó de tener ningún peso en la historia posterior de la Iglesia. Además los cristianos que vivían en Jerusalén y Palestina interpretaban a Jesús no en clave mesiánica, de redentor y salvador como hizo san Pablo, sino que lo consideraban un reformador judío. Los historiadores lo llamamos actualmente los judeo-cristianos.

- Fue entonces en origen una cuestión puramente política.
   Los obispos de Roma lograron establecer una preeminencia espontánea por el hecho de ser los obispos de la capital. El peso de Roma en el mundo antiguo era inmenso, y ese hecho ya les proporcionaba una primacía o una autoridad, simplemente por el hecho de ser los obispos de la ciudad más importante. A partir del siglo II los obispos de Roma fueron desarrollando la teoría de la herencia de San Pedro, basándose en una determinada interpretación del Nuevo Testamento.

- ¿En qué momento se le adjudican al Papa plenos poderes emanados de Dios?

Son ellos mismos los que se atribuyen o reclaman esos poderes. Algunos se los reconocen, sobre todo los obispos de occidente, donde el peso de Roma era más fuerte; mientras que los obispos orientales no se lo reconocen. Por eso en algunos lugares se impuso y en otros no. En cualquier caso hay que entender que la creación de la figura del obispo de Roma, o del Papa, es una creación histórica. No existe desde el inicio, sino que se fue desarrollando muy lentamente durante varios siglos en función de las vicisitudes históricas que vivió la sociedad cristiana de la época.

- ¿Cómo evoluciona entonces la figura del Papa?

A partir del siglo V, la desaparición del imperio romano en occidente facilita que de alguna manera el obispo de Roma llene el vacío que habían dejado los emperadores. Así se facilitó la difusión en el mundo occidental de la figura del obispo de Roma, con una primacía jerárquica obre las demás sedes episcopales.

Pero la figura del Papa tal y como luego llegará hasta nosotros, no se consolida hasta el siglo XIII, cuando, en la lucha contra los emperadores germánicos, tratan de mantener la autonomía de la Iglesia y reafirman la figura del papado, con sus atribuciones, sus símbolos de poder; recuperando la imagen de los antiguos emperadores romanos en la vestimenta, en los rituales, etc.

- Puesto que en el origen, en el legado de Jesús, no está la intención de crear una Iglesia tal y como hoy la conocemos, con una figura autoritaria como es el Papa, ¿no habría que cuestionarse la legitimidad de esta institución como brazo de Dios?

Muchos teólogos, católicos incluso, defienden que el Papa debería abandonar esta figura absolutista de poder personal para compartirlo de forma colegiada con otras iglesias cristianas, y facilitar la unión de las iglesias, lo que se llama el ecumenismo. El mayor obstáculo que se ha encontrado siempre, especialmente durante el papado de Juan Pablo II, ha sido la obsesión de mantener la tradición secular de que el Papa tiene un poder por encima de los demás obispos, incluidos los de las demás iglesias. El Papa trata de que los demás le reconozcan, lo cual es muy difícil, porque es romper con siglos de historia, en vez de ponerse un poco a la altura de los demás y defender una figura colegiada del papado.

Al Papa se le podría reconocer una preeminencia honorífica por razones históricas, pero no jerárquica, en el sentido de que lo que diga el Papa tiene que ser aceptado por todas las iglesias. Muchos teólogos católicos actuales defienden una revisión de la figura papal, incluso defienden un gobierno de la propia Iglesia católica menos absolutista, para encontrarse con los demás poderes, con los obispos, con el clero. Más democrática y menos monárquica, dicho en terminología moderna.

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